¡Testimonio de Vida!    El Grupo Devocional Ayapelense que Aumenta el Fervor Espiritual  a Jesús  de la Divina   Misericordia.

¡Testimonio de Vida! El Grupo Devocional Ayapelense que Aumenta el Fervor Espiritual a Jesús de la Divina Misericordia.

Hasta hace pocos años en el municipio de Ayapel era común escuchar entre los cristianos católicos acerca de los muchos milagros que según ellos recibieron de San Jerónimo, el santo milagroso de esta localidad. Sin embargo, una nueva devoción ha marcado el punto del fervor religioso entre los feligreses Ayapelenses. Se trata de la devoción a Jesús de la misericordia, una manifestación que promete convertirse en uno de los movimientos más influyentes de Ayapel.

La devoción a la divina misericordia es venerada por  cristianos católicos desde hace más de 70 años,  según la tradición, Jesucristo se le apareció a santa Faustina de Kowalska en Pock (Polonia) y le pide la haga extender primero en su parroquia y después en el mundo entero. Más tarde, en el año 2000, el papa  Juan Pablo II,  la establece como devoción apostólica legalizada.

Sin embargo, desde el año 2006 aproximadamente se viene trabajando con mayor fuerza, gracias a algunos líderes y servidores que se han encargado de impulsarla a través de la parroquia San Jerónimo de Ayapel, y es que, los frutos que ha tenido para el pueblo cristiano católico esta devoción religiosa están sustentados por los muchos milagros que se han conseguido a partir del establecimiento de la permanencia rezando la coronilla a la divina misericordia.

No obstante, aunque son muchos los servidores que  lideran los grupos de la divina misericordia en Ayapel, a través de esta entrevista, la Revista Esta Es Mi Tierra – Córdoba, tiene el gusto de presentarle en esta ocasión el testimonio de Julio Rafael Beltrán Muñoz, un laico comprometido de la Iglesia Cristiana Católica, quien ha entregado más de nueve años su servicio para conseguir conformar un verdadero centro de oración apostólica.

Julio Rafael Beltrán Muñoz, El “picho”, como muchos lo conocen, afectivamente, tiene su propia historia que contar y por qué es el protagonista de un testimonio real, en una entrevista  exclusiva “El Picho”, confesó su realidad y por qué se decidió servirle a Dios a través de esta devoción.

 

 

Revista EMT: Julio, bienvenido a este espacio de interacción comunicativa. Cuéntenos un poco sobre su experiencia personal,

Revista EMT: ¿por qué usted decide servirle a Dios por medio de esta devoción de la divina misericordia?

Julio Beltran: muy agradecido con este medio por haberme dado la oportunidad de llevar la evangelización a través de mi testimonio de vida. Mire, como la mayoría de la comunidad Ayapelense sabe, yo fui funcionario público en la administración del Exalcalde Pedro Julio Márquez Rivera, inicialmente ocupe el cargo  de secretario de educación y luego tesorero municipal. Sin embargo, pese a los problemas de tipo judicial que enfrentó la administración para el año 2007, muchos funcionarios fuimos detenidos y en mi caso, estuve recluido por muy poco tiempo en la cárcel las Mercedes de la ciudad de Montería.

Mis padres siempre han sido muy cristianos católicos y nos han inculcado a mí y a mis hermanos la fidelidad a la iglesia. Yo primero pertenecí al Grupo de Hombres Cristianos Católicos de esta localidad, pero debido a mis ocupaciones en la alcaldía me alejé bastante. Cuando estuve preso desde allá comencé de nuevo a impulsar el rezo del santo rosario a la santísima virgen María por medio del cual conseguí la libertad de algunos de mis compañeros. Tengo que decir que yo, antes de estar preso, ya lideraba junto a mis compañeros servidores Jairo Ramos y Efraín Córdoba esta coronilla en la Parroquia San Jerónimo, pero al tener este problema, luego me dieron casa por cárcel y mi preocupación aumentó por no poderme desplazar hacia el templo.

Revista EMT: ¿Julio, usted por qué estableció el rezo del rosario de la misericordia en su casa y no continúo en el templo junto con sus compañeros servidores?

Julio Beltrán: Si, es que precisamente cuando yo me preocupaba por no poder salir, mi mamá me aconsejó rezarlo en mi casa, pues no era impedimento la distancia para Dios. Fue allí donde comenzó mi primera experiencia. Al principio lo rezábamos en mi cuarto, con mis familiares y algunos vecinos. En este momento, mi madre hace una promesa de rezarlo en familia durante toda la vida con tal de conseguir mi libertad. Al poco tiempo, mi esposa tuvo un sueño donde la Virgen María le entregaba los papeles de mi libertad e impresionantemente, al día siguiente, me notifican que estaba libre. Desde ese momento, le hemos servido al Señor desde hace ya aproximadamente diez años, todos los días y hasta el momento he podido demostrar mi inocencia frente a este proceso.

Revista EMT: Usted dice que al principio lo rezaban solo en el cuarto, ¿cómo es que la devoción comienza a crecer?

JB: Bueno, comienza a crecer porque al tener muchos amigos y al enterarse que allí se rezaba la coronilla, cada día llegaban más personas y hubo la necesidad de trasladarnos hasta el patio de mi casa para tener más espacio.

Revista EMT: ¿Usted ha tenido problemas con la Iglesia por impulsar una devoción desde su casa?

JB: Al principio si, y muchos, me juzgaron mucho,  ataques de algunos sectores de la iglesia porque pensaron que yo pretendía separarme y formar un grupo aparte. Muchos sacerdotes, se mostraron un poco desconfiados, pero como siempre mi hermano y yo hemos sido servidores de la iglesia, un factor importante fue la comunión permanente, nuestro grupo siempre ha estado al servicio de la iglesia y, actualmente, los padres nos visitan regularmente y  han dado autorización de rezar la coronilla acá por la promesa familiar.

Revista EMT: Muy bien, cuéntenos un poco, ¿cómo es eso de los dones, ¿cómo descubre que los tiene y cuál es la consecuencia para la comunidad apostólica?

JB: Bueno, el tema de los dones es algo que llegó de pronto, sin esperarlo. De hecho, he estado en muchas experiencias espirituales de recogimiento y nunca se había manifestado ante mí una visión profética. Todo ocurrió hace aproximadamente cuatro o cinco años cuando me encontraba orando y experimenté una visión de un accidente de un vehículo y, más o menos 20 días después ocurrió. Sin embargo, pensé que solo era casualidad, pero luego, un núcleo de coincidencias en más visiones me dio entender que era un regalo que Dios me estaba dando.

Revista EMT: Cuando usted comienza a recibir estos dones, ¿cómo lo recibe la gente, qué dicen los sacerdotes sobre esto?

JB: Como le digo, al principio fue un problema porque la gente no creía debido a que uno es del pueblo y todo el mundo lo conoce y nunca se había dado en mí ese tipo de manifestaciones, pero después los sacerdotes se convencieron que eran auténticos. Incluso, muchas religiosas se han acercado para que ore por ellas y les he brindado orientaciones espirituales. En realidad, la comunidad al principio tendió a generar fanatismo, el patio de mi  casa se llenaba de tal forma, para que según ellos les adivinara el futuro. Gracias a estas connotaciones muchas personas dijeron que yo era brujo, pero eso también se ha ido superando con el tiempo.

EMT: Muy bien Julio, usted en las oraciones manifiesta que Jesús le pide construir un templo dedicado a la divina misericordia en ese lugar. ¿Cómo es esto, qué ha hecho para impulsar este proyecto y qué dice la iglesia al respecto?

JB: Sí, muchas veces me lo ha dicho. De hecho, hasta me muestra el modelo que desea, pero nosotros somos de escasos recursos y hemos dejado a la divina providencia hacer su trabajo. Los sacerdotes ya confían plenamente en nuestro trabajo apostólico y ahorita esperamos un reconocimiento de la diócesis para impulsar proyectos de mayor relevancia y legalizados por el tema del manejo de los recursos, pero todo tiene su tiempo.

Revista EMT: ¿Por qué “el picho”, le molesta que lo llamen con este apelativo?

  1. No, para nada, es un apelativo que desde niño mis hermanos han referenciado sobre mí y soy más conocido así que por mi propio nombre.

Revista EMT: Si Julio Beltrán, algún día faltara, ¿cómo le gustaría que lo recuerden y qué le pediría a su comunidad?

JB: No, eso sí, como el concepto particular que cada persona tenga sobre mí. Yo no soy una persona perfecta, me equivoco, cometo errores y si eso pasa, solo les pido que no se abandonen de las manos de Dios, de la iglesia y de la virgen María, que nunca dejen de rezar la coronilla a la divina misericordia. Además, quiero decir a todos aquellos que alguna vez me han hecho daño o me han calumniado que no me preocupa eso, porque debo amar con el amor de Jesús, que los perdono y que estoy dispuesto a servirles en todo lo que pueda.

Revista EMT: Muy bien Julio, muchísimas  gracias por atendernos, por su amabilidad y por su testimonio.

JB: A ustedes por darme la oportunidad de mostrar las maravillas del señor Jesús y su santísima madre sobre aquellos que confían plenamente. Dios les bendiga y espero que cada día más personas se vinculen a nuestra devoción.

Así se confesó Julio Beltrán para la revista Esta es mi Tierra, como un hombre sereno, discreto y simpáticamente amable, un perfil para el que, como docente debe asumir cada día con mayor responsabilidad la labor de educar y llevar el evangelio a muchas familias en Ayapel y donde Dios lo necesite.

Así, cada tarde, a las 03:00 horas se reúne la comunidad de la divina misericordia para rezar su amada coronilla, a través de la cual se han presentado muchas curaciones milagrosas de enfermedades como el cáncer, esterilidad, problemas cardíacos e incluso, personas en estado de coma. Cada día llega cargado de positivismo, en el espacio de la casa de los hermanos Beltrán siempre hay disponibilidad para rezar esta oración que lleva ya diez años haciéndose ininterrumpidamente los 365 días del año, SANDIMI (Santuario de la Divina Misericordia)

 

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