Causa Perdida la Historia detrás de la Canción Vallenata

Causa Perdida la Historia detrás de la Canción Vallenata

Crónica

Por Bernardo José Rivero Ramos

“Momentos tan felices, qué pasé contigo.

Hoy me da tristeza, solo el recordar.

Porque ése romance, fué de lo más lindo.

Y yo en ti confiaba, con sinceridad”

CAUSA PERDIDA

Compositor : Luis Caballero.

A mediados de los años ochenta, surgió en el panorama de la música nacional, una agrupación nacida en el departamento de Antioquia. LA REVELACIÓN VALLENATA, integrada por dos jóvenes de provincia, Alfredo Rafael Ríos Zúñiga, natural del corregimiento de El Varal, municipio de Pueblo Nuevo (Córdoba) y Carlos Darío Ricardo Soto, del corregimiento de Manizales, municipio de Cáceres (Antioquia). Tuvo su asentamiento en Caucasia, bajo Cauca antioqueño.

 

Aunque con aparentes vidas disímiles, los padres de Darío, don Reinaldo Ricardo y María Isabel Soto, eran oriundos de Pueblo Nuevo (Córdoba); mientras que los  de Alfredo, Gerardo Ríos y Redulfa Zúñiga, eran de la zona veredal de ese mismo municipio, por lo que los lazos musicales tenían también algo de paisanaje. Sin presagiar que la vida algún día le iría permitir unir musicalmente las dos familias, don Reinaldo y María Isabel se radicaron en una pequeña finca, en la zona que comunica a Montelibano (Córdoba) con Taraza (Antioquia), buscando el mejoramiento de sus condiciones económicas, mientras que Alfredo se radicó con su progenitora en el barrio La Inmaculada en Planeta Rica (Córdoba), donde creció con muchas vicisitudes económicas en las entonces polvorientas calles de ese sector oriental del pueblo, , escuchando con mucho miedo, los cuentos que un diabólico “perro negro” recorría sus calles, quizás en busca de un par de enamorados nocturnos que se escapaban a darle rienda suelta a sus amores furtivos, José Lucio Paternina Berrocal y Alejo Durán.

 

La señora Redulfa fue ampliamente conocida en Planeta Rica por su espíritu alegre y porque fue cantaora, bailadora y hasta compositora de nuestros aires vernáculos de la gaita. De allí la vena musical de Alfredo, quién desde sus primeros años, en época escolar, conoció a la familia Molina, en El varal, a quienes se les acercaba tímidamente a observar sus rigurosos ensayos dirigidos por el gran Aniceto Molina, quién le infligía a sus músicos severos castigos cuando se equivocaban, al mejor estilo de los maestros de escuela de la época. “la música con sangre también entra”, decía Aniceto. Rápidamente el niño aprendió a tocar la guacharaca y más tarde a cantar las canciones vallenatas de moda, acompañado de ese instrumento. A su llegada a Planeta Rica, se vinculó a algunos conjuntos que amenizaban parrandas en bares y cantinas o en reuniones familiares. Algunos de los amigos que le dieron la mano fue el recordado “Mono” Quiceno, un excelente acordeonero y José “El Kuki” Avilés, residente también en el barrio La Inmaculada. Conocieron la calidad vocal de Alfredo,  comenzaron el difícil periplo por el mundo de la música. Con una inmensa ambición por surgir, Alfredo se encontró en el camino a otro paisano, “Pacho” Arroyo, nacido en Pueblo Nuevo (Córdoba), con quién anduvo por un tiempo y tuvieron a punto de grabar su primer trabajo musical en la disquera Phillips, pero rechazaron la propuesta, porque, según el productor de la empresa, Alfredo Ríos imitaba a Diomedes.

 

Por su parte, Darío Ricardo, aprendió con asombrosa rapidez a sacarle notas a la concertina  y cuando menos lo esperaba, su padre-al descubrir el talento del niño- le  compró un pequeño acordeón de dos teclados. No fue difícil para el pequeño Darío y con solo cinco clases que le dictó el acordeonero Alberto Montiel, en Montelibano, aprendió a tocar el rizado instrumento. Carlos Darío pasó a estudiar a Cáceres, donde su maestra tenía un acordeón cinco letras y se lo facilitó para que terminara de pulir su aprendizaje empírico al lado de otros muchachos, formando una agrupación musical escolar para amenizar los eventos de la hoy institución educativa. Con ese pequeño bagaje, se matriculó a continuar su bachillerato en el IDEM de Caucasia y allí afianzó su conocimiento a peso de perseverancia y prácticas constantes;  más tarde formalizó quizás su primer conjunto vallenato con “El Beto” Salgado. Andaba en esas, cuando se presentó a un festival de acordeoneros en Sahagún (Córdoba), donde, después de ocupar el tercer lugar, fue abordado por Alfredo Ríos, quién lo invitó a formalizar un nuevo grupo, ya que, no se sentía bien al lado de “Pacho” Arroyo, circunstancia que aprovechó Darío porque el tampoco se encontraba a gusto con “El Beto” Salgado. A partir de ese momento nació LA REVELACIÓN VALLENATA.

 

La pareja musical empezó a seleccionar músicos y canciones con miras a grabar su primer trabajo discográfico. Tenían dos grandes dificultades; una, siendo un grupo totalmente desconocido, a más de ser “antioqueños”, no contaban con la posibilidad de lograr temas de los encopetados compositores vallenatos, lo cual sí le era posible a las agrupaciones del Valle, por tenerlos cercas y por ser coterráneos. Los Diablitos, Farid Ortiz, por citar dos de las estrellas nacientes para la época, venían con el padrinaje de los grandes compositores de su región, lo cual les daba una carta de presentación y les abría el camino para surgir. La Revelación Vallenata tuvo que apoyarse con un grupo de compositores jóvenes, de la zona, que solo querían que alguien les grabara una canción, entre los que se encontraban Julio Mejía (Besos de olvido), José Guillermo Jiménez (Mis sentimientos), de Planeta Rica y Luis Felipe Caballero Bohórquez (Seguidor insistente y causa perdida), de Caucasia. No obstante, incluyeron algunas canciones para regrabar de conocidos compositores como “El palo de mango” de Leandro Díaz y “Palomita mensajera” del maestro Alejo Durán y una de Carlos Huertas, con la que titularon el trabajo musical. El segundo problema, el más difícil, era que  no contaban con recursos económicos para realizar la grabación. Pero cuando las cosas tienen calidad el éxito llega por sí solo. A la agrupación se les apareció un mecenas, Orlando Paternina y en el año 1986, LA REVELACIÓN VALLENATA, graba su primer trabajo musical “SE ME OLVIDA TODO”.

 

Los músicos escogido por Darío y Alfredo, fueron: Mario Montoya, de Montería, cajero de Enio Mogollón y  a quien, dos meses después de la grabación, se le presentó un trauma: se le olvidó tocar la caja; en la guacharaca, José “El Kuki” Avilés, congas, Manuel Atencia, sobrino del charanguero Fermín Atencia; bajo y guitarra, Miguel García, quien formó parte de la legendaria agrupación tropical de Caucasia, “Los Ovnis de Colombia”; en los coros, primera voz, el monteriano Rafael Galarcio y en la segunda voz, Walter Julio, hoy con el conjunto de Miguel Durán. Allí se grabó el tema que catapultó a la fama a la Revelación vallenata, “causa perdida”, de Luis Caballero. Este tema tuvo también su anécdota: El conjunto había grabado ya 9 canciones y faltaba una para completar el LP. Alfredo tuvo conocimiento que la pieza que se aprestaba a grabar, “Dame tu mano” su compositor, Ramón David Jiménez, había manifestado que no era para  la  Revelación sino para Diomedes Díaz; Alfredo,  indignado, le preguntó al acordeonero sobre alguna otra canción que remplazara a la de Ramón, surgiendo el paseo del profesor Luis Caballero,  que había montado con El Beto Salgado. Darío se la copio en un papel y luego de grabarse las pistas, siendo la 1:10 de la madrugada, Alfredo Ríos hizo la voz líder, doblándose en los coros, porque a esa hora no había ningún músico en los estudios de Discos Victoria. Ni siquiera tuvo animaciones, solo en el fulgor de la inspiración que le produjo el tema y recordando en esos momentos a su mujer, exclamó: “Ay, morenita”. Así nació este paseo vallenato, hecho por un antioqueño, que le ha dado la vuelta al mundo. Lastimosamente, con el surgimiento de las redes sociales, una persona que figura en un canal de YouTube con el seudónimo de  “caritolamasbonita17”, lo subió señalando como su cantante a Silvio Brito, no sabemos si por tener el oído “esmollao” el cual no le permitía distinguir la voz de los cantantes vallenatos o por mala fe. Sin embargo otros youtuber la subieron nuevamente, ya con el nombre corregido.

 

Otra dificultad que tuvieron que asumir los artistas, fue la venta del producto. Comprometidos con una deuda con su mentor, Orlando Paternina y sin tener canales de distribución asumieron la venta del LP. Por un lado Darío Ricardo, en la zona del Bajo Cauca y por el otro, Alfredo Ríos, en Planeta Rica, con la compañía de “El Kuki” Aviléz, empezaron el peregrinaje de ofrecer el trabajo discográfico que implicaba convencer al cliente y “fiarle” por unos días, con las consabidas excusas de “vente mañana”, “vente el sábado”, “vente cuando me paguen”, quedando acumulada algunas deudas que jamás fueron saldadas. A parte de ello, como decía el conocido locutor de radio, Jairo Pérez Bula, cuando los locutores incumplíamos con el pago del programa, no obstante haber cobrado las cuñas, “cuña cobrada, cuña comida”; los músicos también, “LP cobrado, LP comido” y no pudieron cancelarle a Orlando Paternina el préstamo para los gastos de grabación. Darío negoció la cinta matriz del trabajo musical con Orlando y este, a su vez, con discos Victoria, que le hizo un relanzamiento. Sin embargo, con el apoyo de Orlando, grabaron un segundo trabajo musical, extraordinario y en donde fue incluida la canción de Ramón David Jiménez, “Dame tú mano”. Yo había sido escogido por Alfredo para grabar la segunda voz en ese LP, luego que estuve en la grabación del primer trabajo musical de la Selección vallenata de Julio Mejía y Roger Muñoz, pero no pude realizar los ensayos correspondientes y esa segunda voz la hizo, nuevamente, Walter Julio, resultando soberbia. Es uno de los trabajos musicales que más me gusta de la Revelación y me deleito mucho, no solo con los temas “Dame tu mano” y “Otro amor”, sino por los coros de Galarcio y Walter Julio.

 

Con el éxito de los primeros trabajos musicales, la disquera Victoria contrató a la agrupación por cinco años y según Alfredo, eso quizás los afectó, porque tuvieron la oportunidad de matricularse con la empresa Codiscos, que estaba en la cúspide de su producción con artistas como El Binomio de Oro, Los Diablitos, Farid Ortiz, entre otros o con Discos Fuentes, incluso con la CBS pero la relación contractual con Victoria se los impidió. En  el año 1994 grabó la pareja Alfredo Ríos y Darío Ricardo, juntos, su último trabajo musical llamado “El Bocaito”. Vino el rompimiento del grupo, Alfredo conformó pareja musical con Jorge Peña, de Planeta Rica, hijo del popular “Mano Joso”.

 

Fueron muchos los éxitos que nos dejaron este par de artistas de nuestra región. A parte de “Causa perdida”, tuvieron otros “Devuelvo mi pecado” tema con una letra bastante escabrosa del cantante sabanero Eduardo Cardeña. De Planeta Rica, La Revelación incluyó compositores como Julio Mejía, José Guillermo Jiménez, Wilson “El Bonny” Olmos y Jairo Hernández, en diferentes trabajos musicales. Su música se escucha en Venezuela,  Ecuador, México, Centro América, pero la falta de un buen manager les ha impido ocupar el sitial que su calidad musical se merece. Recientemente Alfredo Ríos y Darío Ricardo, se volvieron a unir, Alfredo sigue viviendo en su “Caucasia linda” y Darío en Montelibano, donde complementa sus actividades dictando clases de música. Están a la espera que un manager o algún empresario sepan valorar su trabajo y poner de nuevo en la cúspide del éxito a la REVELACION VALLENATA.

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